La respuesta es clara: la negativa, aunque materialmente posible, conlleva sanciones muy graves, a menudo equiparadas a los casos más serios de conducción bajo los efectos del alcohol.
La conducción bajo los efectos del alcohol, regulada por el artículo 186 del Código de la Circulación italiano, prevé sanciones diferentes en función de la tasa de alcoholemia. Sin embargo, las fuerzas del orden pueden someter al conductor a controles incluso en ausencia de síntomas evidentes, utilizando instrumentos portátiles y procedimientos rápidos, siempre con respeto a la persona.
La negativa equiparada a la tasa más grave
El punto crucial se refiere a la negativa: quien no se somete a las pruebas preliminares o al etilómetro es sancionado como si tuviera una tasa superior a 1,5 g/l, es decir, en la franja más grave. Las consecuencias pueden incluir:
- multas elevadas;
- arresto de hasta un año;
- suspensión o revocación del permiso de conducir;
- otras medidas accesorias sobre el vehículo.
De hecho, negarse al test no representa una solución, sino que expone automáticamente a un cuadro sancionador muy severo.
Pruebas en centros sanitarios y siniestros
En el supuesto de que existan elementos de sospecha, o en presencia de un accidente de tráfico, los órganos policiales pueden acompañar al conductor a un centro sanitario o a una comandancia para realizar pruebas más exhaustivas. También los análisis de sangre realizados por motivos médicos pueden utilizarse para acreditar el delito, tal como ha confirmado la Corte de Casación.
Las mismas reglas para los estupefacientes
Las mismas reglas se aplican a la conducción bajo los efectos de sustancias estupefacientes, regulada por el artículo 187 del Código de la Circulación italiano. También en este caso, la negativa a someterse a las pruebas configura un delito autónomo, con consecuencias análogas a las previstas para la alteración acreditada.
Desde el punto de vista operativo, es fundamental saber que cada decisión tomada durante el control tiene un impacto directo sobre el procedimiento. Una gestión errónea, a menudo dictada por la ansiedad o por el escaso conocimiento de la normativa, puede agravar notablemente la posición del conductor.
Un caso llevado personalmente
Recuerdo un caso concreto que llevé: era de madrugada, alrededor de las dos de la mañana, cuando me contactó al móvil un cliente histórico mío (penal) — por privacidad lo llamaré A. — detenido en un control policial y visiblemente preocupado. Me preguntaba si era mejor negarse al test de alcoholemia para evitar consecuencias peores. Tras analizar rápidamente la situación, le expliqué con claridad los riesgos de la negativa y lo orienté hacia la decisión más correcta. Siguió las indicaciones y esto evitó un agravamiento automático de su posición, permitiéndonos después gestionar el asunto de forma más favorable desde el punto de vista de la defensa.
Conclusiones: la importancia de la asistencia legal 24/24
Este episodio demuestra lo importante que es contar con asistencia legal oportuna y 24/24 — pactada previamente con el cliente — incluso en situaciones aparentemente sencillas. En materia de conducción bajo los efectos del alcohol o de sustancias, una decisión tomada en el momento adecuado puede marcar la diferencia entre una sanción manejable y consecuencias mucho más graves.